I+D · 28 de septiembre de 2026 · 10 min de lectura

La cosecha como partitura: coordinar mejor, repartir mejor

Si los socios de una cooperativa se coordinaran, la campaña rendiría más. Lo simulamos con 300 socios, y descubrimos que la forma de repartir el dinero pesa casi tanto como el plan.

La cosecha como partitura: coordinar mejor, repartir mejor

Las normas de campaña 2023/24 de la cooperativa de Archidona, en Málaga, ocupan tres páginas. La descarga abre de lunes a sábado, de once a una y de dos a seis. El socio debe seguir las indicaciones del personal sobre la tolva que le toca y su sitio en la cola. La aceituna de vuelo se entrega a diario, separada de la de suelo. Y hay que traer toda la producción, o habrá penalización. Lo que las normas no dicen en ningún momento es qué día debe recoger cada socio: eso lo decide él.

En las cooperativas grandes, los días de punta se resuelven con hormigón y acero. San Isidro de Loja, en Granada, con cerca de 1.400 socios, tiene treinta tolvas operativas, puede recibir hasta dos millones de kilos de aceituna al día y necesita turnos incluso nocturnos durante la campaña.

Cuando cada socio elige su fecha por su cuenta, nadie ve el conjunto. Si muchos coinciden, las cuadrillas escasean, la cola de remolques crece y la aceituna espera antes de molerse, perdiendo calidad. Ese es el escenario que reproducimos en nuestra simulación: allí suponemos que casi todos arrancan hacia el 20 de noviembre, como sus vecinos. Es un supuesto del modelo, no un dato medido, y habrá que contrastarlo con el histórico de entregas de una cooperativa real.

La pregunta que nos hicimos en Olearia es si una cooperativa podría hacerlo mejor sin quitarle a nadie la libertad de decidir: con un consejo, un plan que cada socio puede seguir o no. Y, sobre todo, qué pasa con cada socio cuando el conjunto gana.

Dos parcelas, un molino

Empecemos por lo más pequeño. Una cuadrilla y un molino que pueden recoger y moler una parcela al día. Dos parcelas listas. Si la parcela A espera un día, pierde 100 euros de valor; si espera B, pierde 400. Las cifras son inventadas, para ver el mecanismo.

Un calendario, dos cuentas

¿Quién recoge hoy?

Una cuadrilla y un molino. Capacidad para recoger y moler una parcela al día.

APuede esperar con menor costeUn día de espera: −100 €
BEsperar cuesta másUn día de espera: −400 €
Día 1Parcela ARecoger → moler
Día 2Parcela BRecoger → moler
Valor perdido por esperar400 €

Con A primero, B espera: se pierden 400 €.

Cambio para A
0 €
Cambio para B
0 €
Mejora conjunta
0 €
Comparación con el calendario «A primero».
Ejemplo didáctico con cifras inventadas y costes de espera fijados. Recogida y molienda se completan el mismo día para cada parcela. La compensación es hipotética y exige acuerdo y pago; no representa resultados del modelo ni un mecanismo ya implantado.

Si entra A primero, B espera y se pierden 400 euros. Si entra B primero, se pierden 100. El mismo molino y la misma cuadrilla conservan 300 euros más solo con cambiar el orden. Pero A sale perdiendo respecto al primer orden: ahora es ella la que espera. Si B le pasa 150 euros, las dos salen ganando. El orden crea el valor; el reparto decide quién se lo lleva.

Toda la investigación que sigue es este ejemplo multiplicado: cientos de socios, miles de parcelas, lluvia, cuadrillas que no llegan y una almazara con un límite. Y la misma tensión de fondo: lo que conviene al conjunto no siempre conviene a cada uno.

Con tres socios ya se ve. Tres vecinos con Picual, cuyas fincas maduran en semanas distintas, y una sola cuadrilla. Hoy todos llaman a la vez y la cuadrilla va por orden de llamada. Coordinada, cada uno empieza cuando su aceituna entra en su punto.

Socio A Picual · secano en solana, ladera baja

Pasada: al suelo y peor calidad

En su punto

Socio B Picual · regadío en el llano

En su punto

En su punto

Socio C Picual · secano en umbría, más alto y cargado

Verde: menos aceite y más jornales

En su punto

  • Lo que vale su aceituna cada día
  • Cuadrilla en su punto
  • Cuadrilla fuera de su punto
Figura 1 · Esquema con las curvas de nuestro modelo: tres socios del mismo pueblo, todos con Picual, y una sola cuadrilla que necesita dos semanas en cada finca. Cambia entre «Hoy» y «Coordinada»: nadie trabaja más ni cede su gente, solo cambia el orden.

El resto es para quien tiene clave

El planteamiento es abierto. Los resultados, las figuras y el examen completo los compartimos con las cooperativas, almazaras y equipos de investigación con los que trabajamos.

¿No tienes clave? Pídenosla

#Cosecha#Cooperativa#Cuadrillas#Almazara#Recepción#Aceite de oliva virgen extra#I+D

Viento del pueblo · 1937

Aceituneros

Miguel Hernández

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién,
quién levantó los olivos?

No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor.

Unidos al agua pura
y a los planetas unidos,
los tres dieron la hermosura
de los troncos retorcidos.

Levántate, olivo cano,
dijeron al pie del viento.
Y el olivo alzó una mano
poderosa de cimiento.

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma, ¿quién
amamantó los olivos?

Vuestra sangre, vuestra vida,
no la del explotador
que se enriqueció en la herida
generosa de sudor.

No la del terrateniente
que os sepultó en la pobreza,
que os pisoteó la frente,
que os redujo la cabeza.

Árboles que vuestro afán
consagró al centro del día
eran principio de un pan
que sólo el otro comía.

¡Cuántos siglos de aceituna,
los pies y las manos presos,
sol a sol y luna a luna,
pesan sobre vuestros huesos!

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
pregunta mi alma: ¿de quién,
de quién son estos olivos?

Jaén, levántate brava
sobre tus piedras lunares,
no vayas a ser esclava
con todos tus olivares.

Dentro de la claridad
del aceite y sus aromas,
indican tu libertad
la libertad de las lomas.

Cuéntanos

Construimos contigo el futuro del olivar.

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