Las normas de campaña 2023/24 de la cooperativa de Archidona, en Málaga, ocupan tres páginas. La descarga abre de lunes a sábado, de once a una y de dos a seis. El socio debe seguir las indicaciones del personal sobre la tolva que le toca y su sitio en la cola. La aceituna de vuelo se entrega a diario, separada de la de suelo. Y hay que traer toda la producción, o habrá penalización. Lo que las normas no dicen en ningún momento es qué día debe recoger cada socio: eso lo decide él.
En las cooperativas grandes, los días de punta se resuelven con hormigón y acero. San Isidro de Loja, en Granada, con cerca de 1.400 socios, tiene treinta tolvas operativas, puede recibir hasta dos millones de kilos de aceituna al día y necesita turnos incluso nocturnos durante la campaña.
Cuando cada socio elige su fecha por su cuenta, nadie ve el conjunto. Si muchos coinciden, las cuadrillas escasean, la cola de remolques crece y la aceituna espera antes de molerse, perdiendo calidad. Ese es el escenario que reproducimos en nuestra simulación: allí suponemos que casi todos arrancan hacia el 20 de noviembre, como sus vecinos. Es un supuesto del modelo, no un dato medido, y habrá que contrastarlo con el histórico de entregas de una cooperativa real.
La pregunta que nos hicimos en Olearia es si una cooperativa podría hacerlo mejor sin quitarle a nadie la libertad de decidir: con un consejo, un plan que cada socio puede seguir o no. Y, sobre todo, qué pasa con cada socio cuando el conjunto gana.
Dos parcelas, un molino
Empecemos por lo más pequeño. Una cuadrilla y un molino que pueden recoger y moler una parcela al día. Dos parcelas listas. Si la parcela A espera un día, pierde 100 euros de valor; si espera B, pierde 400. Las cifras son inventadas, para ver el mecanismo.
¿Quién recoge hoy?
Una cuadrilla y un molino. Capacidad para recoger y moler una parcela al día.
Con A primero, B espera: se pierden 400 €.
- Cambio para A
- 0 €
- Cambio para B
- 0 €
- Mejora conjunta
- 0 €
Si entra A primero, B espera y se pierden 400 euros. Si entra B primero, se pierden 100. El mismo molino y la misma cuadrilla conservan 300 euros más solo con cambiar el orden. Pero A sale perdiendo respecto al primer orden: ahora es ella la que espera. Si B le pasa 150 euros, las dos salen ganando. El orden crea el valor; el reparto decide quién se lo lleva.
Toda la investigación que sigue es este ejemplo multiplicado: cientos de socios, miles de parcelas, lluvia, cuadrillas que no llegan y una almazara con un límite. Y la misma tensión de fondo: lo que conviene al conjunto no siempre conviene a cada uno.
Con tres socios ya se ve. Tres vecinos con Picual, cuyas fincas maduran en semanas distintas, y una sola cuadrilla. Hoy todos llaman a la vez y la cuadrilla va por orden de llamada. Coordinada, cada uno empieza cuando su aceituna entra en su punto.
Pasada: al suelo y peor calidad
En su punto
En su punto
En su punto
Verde: menos aceite y más jornales
En su punto
- Lo que vale su aceituna cada día
- Cuadrilla en su punto
- Cuadrilla fuera de su punto
El resto es para quien tiene clave
El planteamiento es abierto. Los resultados, las figuras y el examen completo los compartimos con las cooperativas, almazaras y equipos de investigación con los que trabajamos.
¿No tienes clave? Pídenosla
